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(SE
HACE ACONSEJABLE ABUNDAR EN ESTO POR LOS
NUMEROSOS ERRORES QUE SE HAN DIVULGADO
MUCHAS VECES EN FORMA DOLOSA E INTENCIONAL,
QUE LLEVAN A LOS PACIENTES Y A SUS
FAMILIARES A COMETER EQUIVOCACIONES CUANDO
LLEGA EL MOMENTO DE ACUDIR AL PROFESIONAL
QUE CORRESPONDE, SIGNIFICANDO LAMENTABLES
PÉRDIDAS DE TIEMPO Y DINERO, CON RESULTADOS
PARA LA VIDA DE LOS ENFERMOS Y LA PAZ DE LA
FAMILIA)
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El médico
psiquiatra es un especialista de la
Medicina que es entrenado durante un
mínimo de tres años -después de recibir su
título de "Médico Cirujano" (así se llama
por Ley, para todos los médicos del país)-
en disciplinas que 'se suman' a esos
conocimientos y capacidades, para saber de
las materias en que consisten las diferentes
formas de padecimientos de tipo 'personal'.
Vale decir, que tienen que ver con el
carácter de persona que tiene el Hombre. En
otras palabras, las formas inconvenientes
que va presentando su Vida, en los
sentimientos, inteligencia, afectividad,
relaciones con los demás, así como las
formas de su lenguaje o pensamiento,
imaginación, sentido del humor, etc., etc.
Estos trastornos quedan en evidencia,
generalmente (PERO NO SIEMPRE DE MODO
NOTABLE), en formas nuevas y desadecuadas de
'conducta' de variada notoriedad. Y, lo que
es más grave, en sufrimiento para ellos y, a
veces, para quienes están preocupados por
ellos.
Es en su
carácter de 'médico' psiquiatra, que el
especialista está también familiarizado con
enfermedades biológicas que producen
alteraciones del ánimo, el estilo y la
conducta. Lo que le permite detectarlas
cuando es oportuno todavía y enviar el (o
la) paciente, al especialista que
corresponde para atender al consultante en
forma integral, muchas veces hasta
salvándole la vida (cuadros endocrinos,
neurológicos [tumores, epilepsia, etc.],
etc., etc.).
Contrariamente a lo que se cree, los
enfermos con trastornos del juicio y con
conductas severamente anormales NO SON la
mayoría de los consultantes de los que tiene
que hacerse cargo el psiquiatra.
ES EL
MÉDICO PSIQUIATRA, PRECISAMENTE, QUIEN,
DESDE OTRA PERSPECTIVA, PUEDE Y DEBE EVACUAR
CERTIFICADOS DE SALUD NORMAL EN SU ÁREA,
PARA LAS DIFERENTES SITUACIONES EN LAS QUE
ELLO SE REQUIERE (LEY DE CONTROL DE ARMAS Y
EXPLOSIVOS, POSTULACIONES LABORALES, ETC.).
FORMA SENCILLA DEL MODO DE PRESENTACIÓN DE
TRASTORNOS QUE DEBEN SER EVALUADOS,
DIAGNOSTICADOS, TRATADOS Y CONTROLADOS POR
EL MÉDICO PSIQUIATRA.

(Mediterráneo)
Abatimiento
duradero, malhumor, pena más allá de lo
adecuado, llanto persistente, mal dormir,
cambios importantes de los apetitos,
pesadillas, rechazo al trabajo, constantes
inconvenientes con las personas, cambios en
los hábitos de aseo y de la digestión
(estitiquez o diarrea ya estudiados por la
Medicina Interna sin resultados),
disminución del interés en sus actividades
de agrado (leer, escuchar música, tejer,
ocuparse de los hijos, salir de casa,
compartir con personas queridas o cercanas,
etc., etc), desapego a la vida (de cualquier
importancia o expresado de cualquier
manera), inquietud (dificultad para
permanecer largo rato sentado), sentir como
que algo malo va a ocurrir, aumento del
consumo de cigarrillos o de alcohol, así
como de substancias desaconsejables,
inquietudes y temores injustificados sobre
sí mismo(a) o sobre los demás (parientes,
amigos, etc), pensamientos seguidos de actos
irresistibles que no son deseados pero que
son inevitables (regresar a revisar varias
veces una maniobra simple)
Molestias de
índole emocional y sentimientos de desprecio
y agravio después de malos tratos repetidos
en el trabajo ("mobbing" y sus consecuencias
en la persona). Esta situación, desde la
perspectiva psiquiátrica, corresponde a una
forma del Sindrome Postraumático Crónico,
que en Chile, por no existir legislación
todavía frente al Abuso Laboral, se hace muy
grave, ya que la víctima no vislumbra
soluciones ni administrativas ni judiciales.
Pérdida del
control en actividades como el juego, las
relaciones amorosas desaconsejables, el
apropiamiento indeseado de objetos ajenos
que no son de necesidad, inestablidad
repetida en el trabajo, etc., etc.
Uso que se
ha prolongado mucho, de medicamentos auto
indicados o prescritos por alguien que no
pertenece al campo de la especialidad, o que
sí pertenece, pero al que se dejó de
consultar hace mucho tiempo.
Cuadros de toda índole
secundarios a situaciones de carácter
catastrófico, para los cuales el psiquiatra
está preparado para asumir la psicoterapia y
el uso técnico y mesurado de los
medicamentos de última generación.
En personas cercanas o
en plena tercera edad (desde los 65 a 75
años) cambios en el estilo (modo de
ser, uso del vocabulario con tendencia a las
palabras fuertes; cambios frente a la
religión; descuido en el vestir y en el
cuidado personal, comer sin control, etc.);
fallas en la memoria de situaciones
recientes; sentido del humor fuera de lugar;
tendencia a bromear o, por el contrario, a
no comprender bromas sencillas; abandono de
los anteojos ópticos; etc. Aumento del sueño
diurno y disminución notable en la noche.
Pérdida de la iniciativa para conversar;
dificultad para nombrar objetos o personas
conocidos.
Especialmente en adolescentes y jóvenes,
desánimo acompañado de brusco
malrendimiento en los estudios, cambios muy
notables de sus opiniones, retraimiento,
lenguaje poco claro de entender,
inclinaciones repentinas por formularse
preguntas de aspecto filosófico sin los
correspondientes estudios o lecturas, pero
ofreciendo teorías y explicaciones de poco
peso muchas veces incomprensibles,
repentino mal entendimiento con los
parientes más cercanos, rebeldías
inesperadas, sorprendente e inesperada
imposibilidad de manejo sin desembocar
siempre en violencia verbal o física.
Percepción de que extraños estén pendientes
de él o ella, sin poder precisar de qué
manera, pero con gran seguridad.
Desconcierto, en los padres, subrayadamente
en quien es la figura ejemplar principal, la
madre. El Psiquiatra está entrenado para
conversar adecuada y técnicamente con ellos.
Para
diagnosticar, tratar y controlar a los
pacientes hasta su mejoría o curación, el
Psiquiatra recibe enseñanzas, reflexiona y
toma conocimiento de otras experiencias,
durante toda su vida, con el fin de
perfeccionar los actos esenciales necesarios
para el ejercicio técnico y ético de la
especialidad. Ellos consisten en dos
perspectivas simultáneas: primero, lo que se
llama Psicoterapia y, segundo, hoy en día
con especial importancia, el buen uso de
los excelentes medicamentos que se han
logrado fabricar. Todo ello, CON LA DEBIDA
PRUDENCIA FUNDAMENTADA EN SU BUEN CRITERIO,
EXPERIENCIA Y CONOCIMIENTOS. Tan así es esto
último, que en todo el mundo se considera
"mala práctica" negligente e ignorante, no
recurrir a los específicos (o medicamentos),
que acortan los sufrimientos de modo
innegable y que
son del
imperio exclusivo de los médicos, en esta
área de la salud.
Por ello, no se comprende y es un
gravísimo error, en el momento actual,
pretender que se pueda dar moderna,
auténtica y plena ayuda a los sufrientes de
esta parte de la Medicina, sin el concurso
protagónico del Psiquiatra, quien está
capacitado y facultado para complementar
su propia psicoterapia y prescribir
aquellos medicamentos que aceleran el alivio
y la curación de esos síntomas. La
depresiones de toda magnitud, los duelos
atroces, muy subrayadamente los Trastornos
Obsesivo Compulsivos, la supervisión y trato
de poblaciones víctimas de catástrofes y
todas las enfermedades de esta especialidad,
DEBEN tratarse con psicoterapia asociada
a medicamentos. Ese tipo y calidad de
prestación, en el estado actual de los
conocimientos, la ejecuta la Medicina
en la especialidad de Psiquiatría.
El mero
apoyo psicoterapéutico como si estuviéramos
en el siglo Diecinueve, así como el
disparate de sólo indicar medicamentos, se
insiste: es una "mala practica" en
desmedro o daño de los enfermos, contraria a
la ética y a la técnica.
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