"Licencias falsas" y la Grave Verdad

(Mar Mediterraneo)

Iniciada en conjunto por la Superintendencia de Seguridad Social, las isapres y las Honorables Compines del Estado, se ha divulgado burdamente por los medios una especie de campaña terrorista en torno a una supuesta 'gran cantidad' de licencias psiquiátricas fraudulentas. Esto parte del supuesto infantil de que es posible suprimir esas calamidades, en circunstancia que han existido desde el momento mismo en que se inciarion las licencias médicas. Son tan inevitables como las moscas. No se percibe otro motivo para semejante tontería adolescentoidea que el dar maliciosamente (o falta de cultura), falso argumento a las diferentes instancias que se inmiscuyen permanentemente en el trabajo de los clínicos tratantes, para perturbar todavía más a los enfermos y despreciar a los clínicos tratantes, sin discriminación. El Sr. Superintendente de Seg. Social, se ha permitido amenazar a los clínicos diciendo que los va a estar "observando con lupa". Si este señor quiere hacer una labor decente en este campo, primero, si no quiere, sabiamente, contar con una calamidad que es inevitable, en lugar de amenazar a los médicos, debe encender la luz, para que "los gatos no los vea todos pardos". E instruya a la Isapres y a las HH Compines, que si quieren continuar con su actitud de dudosa legalidad, para que fiscalicen y se inmiscuyan en los actos médicos de aquellos médicos, POR CIERTO MINORITARIOS, que adquieren grandes cantidades de talonarios de licencia en los Servicios de Salud del Estado. Dato, este último, que en la hora actual de la informática, no debería ser difícil de conseguir. Actualmente, médicos de alta calificación como este psiquiatra, que usan un talonario cada tres meses, son perturbados en su trabajo legítimo despiadadamente.

Esta campaña ha dado lugar a que se haga más "oficial" el asombroso disparate de que la pésima costumbre de prefijarle duración a las enfermedades se vuelva institucionalizada. Es lo usual que las tres instancias mencionadas decidan sobre el destino de un tratamiento, SIN EXAMINAR AL PACIENTE, en base a una especie de tablado de plazos que le han fijado dictatorial y burocráticamente, a cada enfermedad.

Esta calamidad ya está ejerciendo sus efectos gravemente dañinos, como, por ejemplo, que a los pacientes de psiquiatras honestos y altamente calificados son maltratados por los empleadores acusándolos de haber "comprado" su licencia, con lo que, a parejas con apremiar, injuriar y calumniar al paciente, hacen lo mismo con los médicos.

Un detalle radical que no se ha tomado en cuenta por el Gremio es que los tratos abusivos de aquellas instancias no se concretarían, ni ahora ni antes de la campaña de las "licencias fraudulentas", si no hubiera médicos que, por un salario indecente, participan de estos dispositivos, demostrando poca consideración hacia los enfermos e insolidaridad con sus colegas.


ESTE MÉDICO ES SOLIDARIO CON LOS PACIENTES, NO SÓLO LOS SUYOS; Y CON LOS MÉDICOS TRATANTES EN GENERAL. POR LO TANTO, NO HA ASESORADO NUNCA, NI ASESORARÁ, A NINGUNA CONTRALORÍA DE LICENCIAS, ASÍ COMO TAMPOCO "COMISIONES" EVALUADORAS DEL TRABAJO DE OTROS CLÍNICOS, PARA FORMAR PARTE DE ACCIONES DIRIGIDAS A INMISCUIRSE INDEBIDAMENTE EN LO QUE NO SE DEBE, NADA MÁS QUE POR ASEGURAR UNA FUENTE DE INGRESOS ECONÓMICOS INSIGNIFICANTE. CONOCE EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA ÉTICA Y LA IMPOSIBILIDAD DE FORMARSE OPINIÓN SOBRE UN ENFERMO A TRAVÉS DE UNA ENTREVISTA DE POCOS MINUTOS, A QUIEN SU MÉDICO TRATANTE CONOCE EN PROFUNDIDAD.


"PSIQUIATRÍA EQUITATIVA"VER BLOG


Algo que debería estar al alcance de toda persona que se desempeña en el ámbito de la salud, es que los enfermos o consultantes que concurren al psiquiatra, relatan a una persona que ellos han escogido libremente, asuntos de naturaleza privada, que la ley ha calificado de "sensibles". Es por eso que cuando el psiquiatra actúa como perito judicial, le tiene que advertir al examinado que no está en calidad de paciente y que, por lo tanto, por ello, lo conversado se divulgará de acuerdo a lo que establezca el Tribunal, en todas las formas (por escrito u oralmente). Por esto mismo -y a la contraria-, es altamente abusivo y demostrativo de ignorancia e incultura, que en las comisiones contraloras de licencias de toda índole, se permitan solicitar, al psiquiatra, más datos sobre los pacientes que los que se anotan en la licencia médica (más encima sellada). Aparte de ello, se incurre en el abuso de pretender supervisar técnicamente al médico, lo que en Chile, no es legal para el ejercicio privado de la profesión. Lamentablemente, estos abusos se sustentan y se mantienen, por la divulgada poca inclinación a reclamar por sus derechos que las personas tienen en Chile, muy arraigadamente; y a la ineficacia republicana de las instituciones, a las cuales poder reclamar administrativamente (sólo queda el camino judicial, que es caro y lento). Como si todo lo anterior fuera poco, absolutamente todos los pacientes que son llevados por la fuerza a ser evaluados (ya que si no les aprueban sus licencias quedan sin subsidios), se agravan de sus molestias por razones obvias, de idiosincrasia; y porque, de hecho, están delicados de su salud emocional. Es subrayadamente notable la ignorancia que hay tras estas anomalías, por ejemplo, en el hecho de que se objete la primera licencia de un paciente con el diagnóstico de Depresión. Lo que indica, también, de que es muy probable que esas medidas las maneje personal no médico, con la mera firma de un facultativo (que, a veces, ilegalmente, es un facsímil). Todo lo anterior, al menos este psiquiatra, se lo ha planteado repetidamente a todos los niveles de autoridad administrativa y legislativa, sin obtener ningún resultado, desde hace más de 25 años.
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